EL HOMBRE QUE DESAPARECIÓ
En la primavera de 1961, mientras asistía a la escuela del Algarrobo, nos
enteramos de la desaparición de un hombre que había ido a trabajar por la zona
de Morellana, concretamente por la Atalaya. Pasaron los días sin noticias y la
historia, como ocurre siempre, se fue desvaneciendo a medida que corría el
tiempo, hasta que casi nadie se acordaba ya del asunto.
A finales de septiembre o primeros de octubre, ya mudados a la calle el Prao, la noticia regresó de golpe. En la pausa del desayuno, al entrar en la escuela, Alfonsillo me soltó:
—"Ya ha aparecido el hombre aquel. Lo traen para el Patín del
convento, ¿vamos?"
El suceso se aclaró tiempo después. Se decía que estaba en la zona alta de
la Atalaya y que, por algún azar trágico, cayó a un cortado. Su cuerpo quedó
suspendido en una rama de esas que brotan lateralmente entre las fracturas de
las rocas; plantas que, como explicaba mi libro de ciencias de tercero, buscan
desesperadamente la luz para crecer una vez que logran brotar la oscuridad de
la piedra.
Luis Gil Amores
Zaragoza, 01 03 2026
20:37
P. d., todos los escritos están redactados desde hace ya unos años. La
causa de no publicarlos antes es por culpa del que suscribe.
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